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¿Retirarán automáticamente el carné de conducir a mayores de 70 años a partir de 2025?

Doctor ajusta las gafas de una mujer mayor sonriente en consulta, con un calendario de 2025 sobre la mesa.

La luz del semáforo se pone en verde, pero el pequeño Toyota plateado de delante no se mueve.

Al volante, un hombre de casi ochenta años se inclina hacia delante, entornando los ojos para mirar el cruce, con las manos tensas en “las diez y diez”. Un repartidor toca el claxon, se abre paso por un lado y niega con la cabeza. El anciano por fin arranca, despacio, con cautela, como si cada metro de asfalto hubiera que negociarlo. En el asiento del copiloto: una carta doblada de la autoridad de tráfico, medio asomando de un sobre. La línea en negrita es imposible de ignorar: «Próximos cambios para conductores de 70 años o más a partir de 2025».

No lo dice en voz alta, pero el miedo está ahí. ¿Y si el año que viene todo simplemente… se acaba? El coche, la independencia, las visitas semanales a su nieta. Basta una frase para desestabilizar una vida entera. Y ahora mismo, nadie parece saber exactamente dónde se trazará la línea.

¿De verdad retirarán los permisos a los 70 a partir de 2025?

La pregunta zumba en los grupos familiares de WhatsApp, en las mesas del domingo, en las salas de espera de las clínicas oftalmológicas: ¿van a perder los mayores el carné automáticamente al cumplir 70 a partir de 2025? Para mucha gente que nació cuando los coches aún tenían estrangulador y asientos corridos, el rumor suena brutal. ¿Un cumpleaños, un número, y de pronto ya no eres “seguro” al volante?

Lo que de verdad está ocurriendo en varios países es más sutil y, en cierto modo, más inquietante. Los gobiernos están endureciendo los controles médicos, acortando los periodos de renovación y planteando la idea de que, a partir de cierta edad, conducir debería ser un privilegio revisado con regularidad, no un derecho renovado por defecto. El miedo a una prohibición automática se alimenta de esta zona gris, donde chocan la medicina, la seguridad vial y la política.

Mire el Reino Unido, donde los conductores deben renovar el permiso a los 70 y luego cada tres años. Oficialmente, no hay una retirada general en 2025. Los conductores declaran por sí mismos que están aptos para conducir. En Francia, el debate sobre controles médicos obligatorios para mayores vuelve a aparecer cada pocos meses. En Alemania y en Estados Unidos, la discusión se enciende cada vez que un accidente grave con un conductor mayor ocupa titulares. Las estadísticas muestran que los mayores no siempre son los peores infractores; los conductores jóvenes a menudo causan más accidentes. Sin embargo, cuando se juntan edad y tragedia, la mirada pública rara vez se aparta.

A nivel de políticas, lo que estamos viendo es un giro gradual. Más trámites digitales, más casillas que marcar, más formularios médicos que presentar, una vigilancia más estricta de la vista y del tiempo de reacción. Ningún ministro quiere ser quien firme en una ley «prohibición automática a los 70». Sonaría discriminatorio de un día para otro. En su lugar, las normas se van empujando poco a poco: animando a familias y médicos a comunicar preocupaciones, endureciendo los estándares de visión, usando las fechas de renovación como puntos de control. Así que la historia real no es una gran señal roja de “STOP” a los 70, sino una serie de pequeños badenes que algunos mayores superarán con facilidad… y otros no.

Cómo pueden los mayores conservar el carné más tiempo - y con más seguridad

Si se acerca a los 70, lo más inteligente es tratar 2025 no como un precipicio, sino como una fecha de revisión. Antes de que cualquier autoridad cuestione su aptitud, haga una evaluación honesta de su conducción. Eso significa programar una revisión ocular en condiciones, preguntar a su médico de cabecera por los efectos secundarios de la medicación y quizá hacer algo que muchos conductores nunca se plantean: una evaluación voluntaria de conducción.

Estas evaluaciones, a menudo organizadas por clubes automovilísticos o autoescuelas, no son exámenes en sentido estricto. Son más bien una comprobación de realidad: un instructor cualificado se sienta con usted, observa cómo gestiona rotondas, peatones, incorporaciones y luego le da comentarios concretos. Puede doler oír que su cálculo de distancias ha empeorado, o que se le desordena la disciplina de carril con tráfico intenso. Aun así, este tipo de feedback puede añadir años de conducción segura, y es mucho menos estresante que esperar una carta oficial intimidante.

Hay una verdad silenciosa aquí: la mayoría de los informes de accidentes que implican a mayores no describen velocidad temeraria ni alcohol, sino confusión. No ver una señal. Calcular mal una distancia. Pisar el pedal equivocado en un momento de pánico. Pequeños fallos que, en un entorno urbano saturado, pueden volverse brutales. Si limita de forma proactiva la conducción nocturna, evita centros urbanos desconocidos o se ciñe a rutas que conoce bien, reduce las probabilidades de esos momentos de alta tensión. No se trata de renunciar a la independencia; se trata de “editar” su mundo al volante para que siga sintiéndose bajo control.

Algunos países ya ofrecen cursos de “reciclaje” pensados para conductores mayores. Cubren normas de circulación actualizadas, nuevos diseños de carreteras e incluso sistemas avanzados de asistencia a la conducción en coches modernos. La tecnología puede ayudar: avisos de mantenimiento de carril, frenada de emergencia, cuadros de instrumentos con pantallas grandes. Pero también puede abrumar. Si pasa de un coche de 15 años a otro lleno de pitidos e iconos parpadeantes, dese tiempo. Un vendedor paciente, o un nieto con soltura tecnológica sentado con usted un fin de semana, puede marcar una gran diferencia. Seamos sinceros: nadie se lee de verdad el manual de 300 páginas que queda en la guantera.

Un instructor que trabaja con conductores mayores lo resumió de una forma que se queda grabada:

«El problema no es la fecha de tu certificado de nacimiento. Es si tu cerebro, tus ojos y tus reflejos siguen encajando con el tráfico en el que conduces».

Esa franqueza puede doler, pero resulta extrañamente liberadora. Desplaza el foco de «¿Me quitarán el carné a los 70?» hacia un más honesto «¿Sigo siendo seguro ahí fuera?». Quienes se adelantan -revisando la vista, ajustando rutas, incluso cambiando a un coche más pequeño y fácil- suelen sentirse menos amenazados por los posibles cambios de 2025.

En lo práctico, las familias pueden ayudar sin convertirse en policía de la conducción. En vez de ultimátums dramáticos, pruebe con ofertas pequeñas y concretas: «Yo conduzco de noche; tú haz los recados de día». «Vamos juntos la primera vez por esa nueva circunvalación». A nivel de políticas, los expertos repiten una lista básica:

  • Pruebas de vista y audición periódicas e independientes a partir de los 70.
  • Evaluaciones de conducción voluntarias o de baja presión cada pocos años.
  • Restricciones progresivas (no conducir de noche, radio local) en lugar de prohibiciones súbitas.
  • Apoyo económico para taxis o transporte comunitario cuando haga falta.

Todos hemos tenido ese momento en que coger las llaves del coche se siente como agarrar nuestra libertad. Eso no desaparece a los 70. Si acaso, se vuelve más intenso. Por eso, cualquier debate serio sobre permisos debe sostener dos verdades a la vez: las carreteras deben ser seguras y las personas no deben quedar desconectadas de la vida que han construido.

Qué cambia realmente en 2025 - y qué sigue estando en nuestras manos

De cara a 2025, la fantasía dura de «retirada automática del carné a los 70» es un titular fácil, pero no encaja del todo con la realidad. Lo que viene, en muchas regiones, es un endurecimiento de la malla: más controles médicos, más intercambio de datos entre servicios sanitarios y autoridades de tráfico, más presión sobre los médicos para señalar casos de riesgo. La tendencia es clara, aunque las normas exactas varíen de un país a otro. Para los mayores y sus familias, la pregunta pasa a ser menos «¿Cambiará la ley?» y más «¿Cómo nos adaptamos sin romper todo lo que aún funciona?».

El peso emocional de esa pregunta es grande. Un coche no es solo metal y goma: es el club de bridge del jueves, la compra de última hora, la cita hospitalaria con la que no quieres molestar a nadie. Cuando corren rumores sobre 2025, tocan un miedo profundo a convertirse en una carga. Por eso, la conversación sobre la conducción en mayores necesita un tono nuevo: menos acusación y más colaboración. En lugar de susurrar en la cocina «Ya no debería conducir», siéntese en el asiento del copiloto, acompáñele, hablen de lo que ambos ven.

Al final, el permiso en sí es solo una tarjeta de plástico. La historia real es la red que la sustituye cuando llegue el día de entregarlo. ¿Hay una línea de autobús fiable? ¿Un servicio comunitario de coche compartido? ¿Un vecino al que se pueda pagar por llevarle con regularidad? ¿O la casa, la vida, están demasiado lejos para que nada de eso funcione? Son preguntas incómodas y rara vez tienen respuestas rápidas. Sin embargo, compartirlas -en mesas, en ayuntamientos, en internet- quizá importe más que cualquier línea de texto legal que llegue en 2025.

Punto clave Detalle Interés para el lector
No hay retirada automática a los 70 La mayoría de los países refuerzan los controles sin imponer una prohibición sistemática Tranquiliza a los mayores, a la vez que les anima a prepararse
Revisión médica y evaluación voluntaria Pruebas de vista, opinión médica y evaluaciones de conducción no punitivas Ayuda a conservar el permiso más tiempo y con seguridad
Restricciones progresivas Limitar la conducción de noche, en zonas densas o en largas distancias Preserva la autonomía reduciendo el riesgo de accidente

Preguntas frecuentes

  • ¿Mi permiso se cancelará automáticamente cuando cumpla 70 en 2025? En la mayoría de países, no. Normalmente se le pedirá renovar con más frecuencia y puede que haya controles médicos, pero no una prohibición automática basada solo en la edad.
  • ¿De verdad los conductores mayores son más peligrosos en la carretera? Los conductores mayores tienden a tener menos accidentes en conjunto, pero cuando ocurren son más vulnerables a lesiones graves. La edad afecta sobre todo a los tiempos de reacción y a la toma de decisiones en situaciones complejas.
  • ¿Qué puedo hacer ya para seguir conduciendo con seguridad después de los 70? Hágase revisiones periódicas de vista y audición, hable con franqueza con su médico sobre la medicación y considere una evaluación voluntaria de conducción para detectar puntos débiles pronto.
  • ¿Puede mi médico comunicar mi caso a la autoridad de tráfico? En algunos países, sí, si cree que ya no es seguro que conduzca. Las normas y obligaciones exactas varían, así que merece la pena preguntarle a su médico de cabecera cómo funciona donde vive.
  • ¿Y si decido dejar de conducir antes de que me retiren el permiso? Puede entregar el permiso de forma voluntaria y planificar alternativas: viajes compartidos, taxis, transporte público o servicios comunitarios. Elegir usted el momento suele sentirse menos como un castigo y más como una transición que controla.

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