Plantas Medicinales
Rusco, alivio para varices y hemorroides
Este excelente aliado de la circulación alivia las hemorroides, las varices y la flebitis.
El rusco o brusco (Ruscus aculeatus L.), planta típica del paisaje mediterráneo, crece a la sombra de encinares, en claros, barrancos y riberas. Se ha usado como adorno navideño, como símbolo de prosperidad, para fabricar escobillas de cocina y para ahuyentar ratones. Los brotes jóvenes, de aspecto parecido a los turiones de la esparraguera, con la que está emparentada, se han consumido como verdura y en tortilla, aunque su sabor es mucho más amargo. Sus bayas, de color rojo, son muy tóxicas y pueden provocar vómitos, diarreas e incluso dificultades respiratorias, por lo que nunca deben ingerirse.
Con fines medicinales se cosechan en otoño el rizoma y la raíz. Está considerado uno de los mejores remedios herbarios para tonificar las venas. Destaca, además, por sus virtudes antiinflamatorias, diuréticas y antiedematosas.
Los herbolarios recomiendan el rusco sobre todo para problemas de insuficiencia venosa, como varices, hemorroides y flebitis. Se revela como un excelente alivio para la pesadez de piernas, la sensación de hormigueo o la tendencia a que se duerman los pies y las manos. Para estos problemas de mala circulación, proponen dos remedios afines.
El primero, por vía oral, combina a partes iguales rusco con tres plantas de efectos similares: hamamelis, ginkgo y castaño de Indias. Se añaden dos cucharadas de la mezcla a medio litro de agua. Se hierve 1-2 minutos, se deja reposar tapado unos 10 minutos y se bebe a lo largo del día.
Un eficaz baño de asiento
En el segundo se asocia con conos de ciprés (piñas) y flores de caléndula para tratar hemorroides y varices. Se añaden cuatro cucharadas de la mezcla por litro de agua. Se hierve tres minutos, se deja enfriar y se toma un baño de asiento durante 10-15 minutos. También resulta eficaz una friega sobre el área afectada con una gasa empapada de esta infusión. El masaje, en el caso de las varices, hay que realizarlo de abajo a arriba.
Como remedio diurético, el rusco está indicado para tratar afecciones genitourinarias como cistitis o uretritis, aliviar edemas y la retención de líquidos, favorecer la eliminación de las arenillas del riñón, y como apoyo en caso de excesos de ácido úrico y urea, gota e hipertensión arterial.
Aliado contra los edemas
El rusco, asociado a otras plantas, favorece la reducción de edemas y combate la retención de líquidos.
Para aliviar estos dos problemas, que afectan a muchas embarazadas y mujeres en periodo menopáusico, se recomienda preparar una infusión de rusco combinado con rizoma de grama, hojas de fresno y estigmas de maíz. Se hierve una cucharada sopera de la mezcla por cada taza de agua durante diez minutos y se toman hasta tres tazas al día. Además de tomar estas infusiones, se recomienda consumir agua abundante durante todo el día.
El rusco se encuentra en forma de planta seca para infusión o decocción, en tintura, extracto líquido, en supositorios y como ingrediente básico en cremas y pomadas antihemorroidales.
Jordi Cebrián
Asesora: J Mª Teixé, herborista de «El Manantial de Salud»
Publicado en: Cuerpomente