Plantas del Pirineo
 
Plantas Medicinales
La Medicina natural del Pirineo
 
Muchas de las plantas medicinales que podemos encontrar en el herbolario de nuestra ciudad tienen su hábitat natural en los Pirineos. Pero allí se siguen empleando plantas menos conocidas, cuyo conocimiento de uso está en peligro de desaparecer.
 
 
Esta bellísima cordillera, de unos 435 kms de largo, que se extiende del Mediterráneo al Cantábrico, con cotas que superan los tres mil metros de altitud, cuenta con una variedad florística extraordinaria, de unas 3.500 especies, algunas endémicas. Al menos unas 700 se han usado con fines medicinales o veterinarios.  Junto a plantas tan conocidas como el gordolobo, la genciana, el árnica o la gayuba, las gentes de estos valles han utilizado otras muchas plantas cuyo uso hoy está muy restringido o simplemente está en vías de perderse para siempre.
Pero los Pirineos de hoy poco tienen que ver con los de antaño, incluso los de hace apenas tres o cuatro décadas atrás. El aislamiento y las difíciles condiciones de vida reinantes obligaba a los habitantes de esta cordillera a ser en buena parte autosuficientes. El conocimiento a fondo de las plantas de su entorno les permitía obtener remedios para velar por la salud tanto de las personas como de los animales que tenían a su cargo. Se trataba de una medicina casera y de subsistencia. Pero las plantas tenían también una significación más espiritual y esotérica, por cuanto se empleaban en ceremonias religiosas y rituales mágicos o de brujería, como medio para ahuyentar los malos espíritus y los demonios. Y sobre algunas plantas pesaba incluso el estigma de ser consideradas malditas.
 
 
LAS “TREMENTINAIRES”, OFICIO DE MUJERES  
 
Las “trementinaires” eran mujeres de las comarcas pineraicas y prepirenaicas que habían aprendido las virtudes de las plantas medicinales y los procesos de elaboración de los remedios por transmisión oral, y que viajaban por los pueblos dos veces al año, cargadas a cuestas con sus mercancías de plantas y pócimas para ofrecerlas a los lugareños, permaneciendo a veces hasta cuatro meses fuera de casa.  El nombre de “trementinaires” les venía por uno de los productos que cosechaban del bosque y que más demanda tenía, la tremetina, o resina del pino silvestre y del abeto, del que se obtenía el aguarrás. Vendían otros muchos remedios, como el aceite de enebro, el aceite de lagarto o una pócima elaborada con más de 50 hierbas. Hoy día el oficio como tal ha desaparecido, pero se mantiene vivo su recuerdo en museos como el de Tuixent, a los pies del Cadí. Otros museos que recogen usos y tradiciones sobre plantas medicinales son los que se hallan en Ainsa, Sabiñánigo, etc. En Escalona, en el Pirineo aragonés, se puede participar en un sendero etnobotánico y en Gombrén, cerca de Ripoll, visitar un excelente jardín botánico dedicado a estas hierbas curativas.
 
 
 UNA TRADICIÓN QUE SE PIERDE
 
La tradición de recolectar plantas medicinales en los Pirineos y el conocimiento de sus aplicaciones curativas, que se había transmitido de generación a generación por vía oral, está hoy en día en claro declive y sólo se mantiene viva en unas pocas personas, en su mayor parte de edad avanzada, que vive del campo y la ganadería, y que aprovecha las plantas principalmente para usos veterinarios.  Pero las generaciones menores de 60-70 años ya no han sentido tanta necesidad de buscar remedios en su entorno y aunque puedan reconocer las plantas, son pocos los que han seguido con la tradición de sus mayores. Diversos estudios etnobotánicos, realizados por investigadores del mundo universitario y científico, han intentado rescatar estos conocimientos entrando en contacto con estas personas y registrando esta valiosa información, y también la industria farmacéutica se ha mostrado interesada en la bioprospección para tratar de hallar nuevos principios activos.
 
 
LAS MÁS BUSCADAS
 
Genciana, árnica, gayuba, valeriana, tomillos, ajedrea e hipérico han sido siempre las plantas más buscadas. La cosecha descontrolada de algunas, como es el caso de las dos primeras, las ha situado en una situación de riesgo. La recolección de la genciana está hoy día bastante controlada y la mayoría de la planta que se vende en herbolarios procede de viveros alpinos. Distinta es la situación del árnica, destinada a consumo propio, y de la que en muchas ocasiones se cosechan a sacos llenos, lo que la ha puesto en riesgo de desaparecer.  Otro caso preocupante es el del emblemático edelweiss o flor de nieve, que más que por sus virtudes medicinales, que las tiene, se cosechó de forma abusiva para convertirlo en adorno, y el del trébol acuático, hoy día muy escaso.
 Pero junto a las más conocidas, las gentes de estos valles han sabido mantener los usos de algunas plantas muy poco presentes en los herbolarios, pero muy características de estos paisajes montanos, como es el caso de la azalea alpina (Loiseleuria procumbens), utilizada para procurar la eliminación de las piedras del riñón, el eringio azul (Eryngium bourgatii), conocido antídoto contra la mordedura de víbora, la hierba blanca (Senecio leucophyllus) considerada un excelente hipotensor, la celidonia (Chelidonium majus), muy eficaz para acabar con las verrugas, el ajenjo (Artemisia absinthium), para tratar los parásitos intestinales y un bello ranúnculo (Ranunculus parnassifolius), usado para aliviar golpes e hinchazones.
 Nuestra selección la componen siete plantas pirenaicas que pueden o no encontrarse en los herbolarios, pero cuyo uso sigue firme o cuanto menos no ha desaparecido del todo en estas sierras:
 
SELECCION 7 PLANTAS:
 
--- SAUCO, remedio para fiebres y reumatismos
El saúco (Sambucus nigra) es una planta medicinal bien conocida. Aparece en márgenes de bosques húmedos y riberas y se ha plantado mucho en las proximidades de masías y caseríos. Es una de las plantas a las que la cultura popular le atribuye más virtudes.
-    Uso tradicional: Se ha indicado para bajar la fiebre, como antigripal, como antiséptico, como tónico general, como diurético en infecciones urinarias y litiasis, y en uso externo, sobre varices, hemorroides, reumatismos, y en colirios sobre ojos cansados e irritados.
-    Cómo se toma: De las flores, dispuestas bajo un cazo con brasas encendidas, se obtiene una esencia muy consumida por la gente del Pirineo como reconstituyente, y se elabora también un perfume que ayuda a calmar el dolor de golpes y cortes. Se toma asi mismo en infusión, jarabe, lociones antisépticas, mezcladas con otras hierbas, pomadas y en colirio para los ojos. Los frutos se cosechan para preparar mermeladas, zumos y confituras.
 
--- PIE DE PALOMA, recurso contra la colitis
El pie de paloma u onoquiles (Alkanna tinctoria) (peu de colom en catalán) es una planta de litoral, que aparece también en los Prepirineos, sobre suelos arenosos, y que presenta unas bellas flores azul intenso o morado. Se usa la raíz, que cuando es desenterrada y entra en contacto con el aire adquiere una vistosa coloración roja. Antiguamente algunas chicas la usaban como pintalabios.
-    Uso tradicional: Se indica como antiséptico y antidiarreico en caso de colitis, indigestiones  y antiguamente para curar las mordeduras de serpiente.
-    Cómo se toma: Se preparaba una masa con grasa de cerdo, dos manzanas sin pelar y la raíz de alkanna, cocida en olla de barro, y se tomaba a cucharadas por la mañana y por la noche. También se preparan tinturas, decocciones y pomadas.
 
--- SERPOL, alivio contra el dolor
El tomillo -farigola, timó o timonet- es probablemente la planta con mayor reputación en la tradición herbaria pirenaica, y la lista de sus atribuciones resulta casi inacabable. Las gentes de las montañas, a falta del tomillo vulgar, tan común en la tierra baja, se hacían con el muy parecido serpol Thymus serpyllum, en sus diferentes variedades. Es una mata aromática, de hojas ovales y flores liláceas, reunidas en inflorescencias globosas.
-    Uso tradicional: Se indica como antiséptica, digestiva, tónica, antidiarreica, antiulcerosa gástrica, antiinflamatoria y antiálgica, entre otras virtudes. Sola o combinada, se sigue tomando para aliviar la fatiga física, los dolores de cabeza, el dolor de espalda y las neuralgias, las indigestiones, los cólicos, el dolor de vientre y las diarreas. Es un remedio muy bien valorado contra las afecciones respiratorias y en uso externo, para calmar el dolor articular, para cicatrizar heridas o para fortalecer el cabello. Tenía innumerables usos veterinarios y culinarios.
-    Cómo se toma: En infusión o decocción, en tintura, en extracto, y por vía tópica el aceite esencial y la decocción  en loción y lavados.
 
--- OREJA DE OSO, para los catarros
La oreja de oso (Ramonda myconi) es una bellísima planta, endémica de los Pirineos y Prepirineos -desciende hasta la montaña de Montserrat en Catalunya-, que crece en rocas calcáreas y cantiles húmedos, que miran al norte. Presenta unas hojas anchas y ovales, dispuestas en roseta, muy peludas, lo que delata su adaptación a los medios húmedos, y flores colgantes, de pétalos color violeta. Con fines medicinales se cosechan las hojas. No es una planta abundante y su recolecta por tanto debe estar limitada a cantidades mínimas.
-    Usos tradicionales: Se toma como anticatarral, en catarros broncopulmonares, resfriados con mucha congestión y tos, para aliviar el dolor de garganta, pero también como hipotensora y antiinflamatoria, para favorecer la fluidificación de la sangre, como planta digestiva y antidiarreica, como protector hepático, y en uso externo, sobre heridas y hemorroides.
-    Cómo se toma: En infusión caliente, generalmente mezclada con otras hierbas como el romero, el tilo o el nogal, y la infusión para lavados y baños locales.
 
--- LUNARIA MENOR, para los ojos cansados  
La lunaria menor -o herba de les llunetes como la conocen en el Pirineo catalán- (Botrychium lunaria) es un helecho que presenta una sola fronda, partida en segmentos en forma de media luna, de ahí su nombre. Crece sobre suelos muy húmedos en prados y pastos de montaña.
-    Usos tradicionales: Se emplea como antiséptico ocular, en infecciones que afectan el contorno de los ojos, para cuando escuecen o están inflamados. Se considera también antidiarreica y astringente, y se aplica como cura de urgencia sobre heridas superficiales y quemaduras leves.
-    Cómo se toma: Por vía oral, en decocción, endulzada con miel o mezclada con anís o menta. La infusión en colirio para los ojos, y el emplaste de planta fresca sobre heridas.
 
 
--- HIERBA ESTORNUTATORIA, el estomacal de montaña
La hierba estornutatoria (Achillea ptarmica) -botons d'argent o camamilla de muntanya en catalán- está considerada la sustituta de la manzanilla para las gentes de las montañas, al ser empleada para las mismas funciones. Es una planta, típicamente pirenaica, que presenta hojas estrechas, de márgenes dentados y bellos capítulos florales de color blanco plateado. Crece sobre prados húmedos y junto a riachuelos de montaña.
-    Usos tradicionales: Se toma como antiinflamatoria, digestiva,  estomacal, antiséptica, expectorante y oftálmica, para tratar las indisposiciones estomacales, la pesadez digestiva, la diarrea, las jaquecas, la congestión pulmonar y en colirio, sobre ojos cansados o irritados.
-    Cómo se toma: En infusión, polvos de la raíz, el aceite esencial. Se ha usado para preparar ratafías.
 
--- HISOPO, enemigo de las náuseas
El hisopo (Hyssopus officinalis), planta aromática emparentada con tomillos y lavandas, es también muy apreciada en los Pirineos y Prepirineos, donde no es rara. Es una planta de tallo leñoso, hojas lineales, y flores azuladas, reunidas en inflorescencias densas y espigadas (espiciformes). Crece sobre prados secos y matorrales abiertos.
-    Usos tradicionales: Se le conocen una gran variedad de usos, como digestivo, en dispepsias, dolores de vientre e infecciones digestivas, para combatir náuseas y vómitos, para calmar los dolores menstruales y los trastornos asociados a la llegada de la menopausia, para la anemia y la debilidad y sobre todo, para tratar las afecciones respiratorias, como pulmonías, bronquitis y ataques asmáticos leves. Se había indicado como coadyuvante postparto.
-    Cómo se toma: Se ha tomado en emulsión con chocolate deshecho, en infusión con orégano y canela, en jarabe, extracto líquido, tintura, y en uso externo, la infusión para baños o lavados, el aceite esencial en baño, inhalación o vaporización.
 
 
Texto: Jordi Cebrián
Asesora: Teresa Garnatje
Doctora en Biología Institut Botànic de Barcelona CSIC-ICUB
 
 
Libros recomendados:
 
-    Plantes i gent: estudi etnobotànic de l'Alta Vall de Ter. Rigart, Garnatje y Vallès. Centre d'Estudis Comarcals del Ripollès
-    Les herbes remeires. Ramón Gausachs. Ed Rafael Dalmau
-    Plantes medicinals del Pirineu català. Agelet, Muntané, Parada y Vallès. Ed. Farell
-    Plantas medicinales del Pirineo aragonés. L. Villa y otros. Instituto pirenaico de Ecología
 
 
 
 
 
Publicado en: Cuerpomente
 
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