Caléndula
 
Plantas Medicinales

Caléndula, el mejor aliado de la piel

No hay otra planta mejor dotada para cuidar de nuestra piel que la bella caléndula, capaz tanto de aliviarnos de las picaduras de insectos, como de combatir los eccemas, los hongos o la irritación.

Si acudimos a cualquier herbolario y pedimos un remedio herbario para tratar algún problema de piel, existen muchas probabilidades de que el profesional nos recomiende o bien el aloe o bien la caléndula. Es sin duda esta última una de las plantas mejor valoradas para el tratamiento de las dolencias dermatológicas leves o moderadas. Y tanto es así, que su extracto forma parte de la composición de numerosas cremas, pomadas, lociones y productos cosméticos presentes en el mercado.
La caléndula es una excelente aliada de nuestra piel, por cuanto cura y repara los tejidos dañados, fortalece las mucosas y elimina las impurezas. Se le atribuyen, a nivel externo, propiedades antiinflamatorias, antibióticas, antisépticas, parasiticidas, antifúngicas y cicatrizantes y por ello sus aplicaciones, como veremos, son amplias y su eficacia, más que notable.

Debe su nombre, caléndula, al término latino calendas, que designa al primer día de cada mes del calendario, en referencia a su capacidad para florecer durante casi todo el año. La Calendula officinalis L. es una planta herbácea de apenas un palmo de alto, con las hojas lanceoladas, sésiles (sin rabillo), y capítulos florales de color amarillo naranja, muy vistosos. De origen desconocido, se cultiva ampliamente como ornamental en parques, jardines y cementerios, y aparece a veces subespontánea en márgenes de caminos. Por su belleza y su gran capacidad de resistencia, la caléndula es además muy valorada en jardinería, donde se han obtenido diferentes variedades en tamaños y coloraciones. En toda la Europa mediterránea y el norte de África es muy común la caléndula o maravilla silvestre Calendula arvensis L, que florece desde enero y hasta el otoño, y que se usa mucho menos en fitoterapia.

La caléndula se destina básicamente a aplicaciones tópicas, para aliviar quemaduras solares de primer grado, escaldaduras leves producidas en la cocina o en la manipulación de objetos ardientes y barbacoas, para sanar rasguños, arañazos, úlceras de la piel y contusiones. Reduce la inflamación y alivia el dolor provocado por las picaduras de insectos e incluso tiene un cierto efecto preventivo por sus virtudes antimicrobianas, y por ello resulta un elemento indispensable del botiquín de viaje o de excursión, sobre todo cuando viajamos a un país tropical en la época de lluvias. Es igualmente un buen aliado para combatir los granos, en urticarias, dermatitis seborreica y acné juvenil. Alivia el picor, ayuda a desinfectar y cicatrizar las heridas, a reducir los hematomas y a rebajar la hinchazón. Se destina en cosmética para tratar las pieles irritadas o prematuramente envejecidas y los labios agrietados y resecos. Y resulta apta para ser aplicada sobre las pieles delicadas de los bebés cuando aparecen irritaciones por el pañal, eccemas y pruritos. Contribuye, en suma, a potenciar la epitelación y regeneración de las pieles dañadas y sensibles, y estimula la síntesis de nucleoproteínas y colágeno durante el proceso de regeneración epidérmica. Combate también la infección por hongos, como el pie de atleta, dolencia bien conocida por los gimnastas y la candidiasis.
Otras de sus aplicaciones son la inflamación de encías o gingivitis, la faringitis y la vulvovaginitis. En algunos países de Europa Central, la infusión de caléndula, en gargarismos, se ha utilizado en caso de irritación de garganta y para rebajar la inflamación.
En uso interno, en infusión, y en mucho menor medida en extracto, la caléndula se indica por sus virtudes antiespasmódicas y emenagogas, para tratar las irregularidades menstruales y los trastornos de la menopausia (espasmos, dolor muscular, etc), asi como las congestiones hepáticas y los estados gripales. Extractos de caléndula se están ensayando en tratamientos de regeneración epidérmica y para combatir casos de dermatitis severa y otros daños de la piel en pacientes sometidas a sesiones de radioterapia por cáncer de pecho.

Cómo se aplica
Como remedio casero, es preciso ceñirse a los usos externos, y sólo tomarla por vía interna si contamos con asesoramiento médico.
Por vía externa:
-	En decocción de unos 50 a 80 g de capítulos florales por litro de agua, aplicado en forma de baños, lavados o friegas sobre el área dañada o irritada, o bien empapando unas gasas o compresas con la misma.
-	El aceite de caléndula aplicado en forma de masaje o friega sobre el área afectada. Este oleato se obtiene de macerar los capítulos florales –las lígulas- en aceite de oliva, hasta que los cubra totalmente, durante un par de semanas, para una vez filtrado, depositarlo en un frasco de vidrio translúcido. No confundir este aceite con el aceite esencial, que es un componente bioquímico de la planta, con escaso uso en aromaterapia.
-	En cremas y pomadas que contienen trazos de su extracto o del oleato. Son tubos y frascos de 50 ml.
-	En tintura alcohólica (100 g de flores por litro de alcohol), disuelta en agua, para aplicar directamente en lavado o con una compresa o gasa empapada.
-	Lápiz de labios que contiene extracto de caléndula, muchas veces con el añadido de propóleo, para aplicar sobre labios delicados, cortados o agrietados.
-	Como remedio homeopático en forma de linimento, destinado a regenerar la piel tras una quemadura.
Por vía interna:
-	En infusión de una cucharadita de postre de capítulos florales por  taza de agua, para tomar dos vasos diarios en ayunas, en caso de irregularidades menstruales.
-	En tintura, disuelta en agua o zumo de frutas, hasta 50 gotas en tres dosis diarias.
-	En extracto fluido, de 0,5 a 1 ml en tres dosis diarias.
-	En cápsulas, para tomar de 2 a 6 diarias, sólo bajo control médico.
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Qué precauciones son precisas
No se debe tomar durante el embarazo y la lactancia y debe ser consumida con prudencia durante el periodo, por su alto poder anticoagulante y porque estimula la menstruación. No se han descrito, sin embargo, interacciones con otras plantas o fármacos. Se han descrito casos aislados de alergias o dermatitis por contacto directo de la planta fresca con la piel.

Usos tradicionales
Los oleatos de caléndula y las infusiones se han utilizado tradicionalmente para inducir la menstruación, pero también para provocar la sudoración en episodios febriles y para tratar determinados trastornos hepáticos como la ictericia. Y en combinación con plantas carminativas y digestivas, se ha servido para aliviar los trastornos digestivos, como gastritis y flatulencias. En algunos países de Europa se había indicado para el tratamiento de las úlceras de estómago, de trastornos renales y como remedio casero en caso de conjuntivitis y aparición de orzuelos. Y en la antigüedad se había señalado para curar las mordeduras de serpiente.

Algunos remedios de herbolario
-	Baño para la irritación cutánea: En cantidades de 20 g por planta, capítulos florales de caléndula, manzanilla, llantén mayor y hojas de salvia. Una cucharada sopera de la mezcla por taza. Dejamos en infusión 10 minutos, filtramos y empapamos con ella unas compresas, que aplicamos, en tibio, sobre la piel irritada.
-	Oleato para quemaduras de primer grado: En cantidades de 20 g caléndula, hipérico, tomillo y vulneraria, por 1 l de aceite de oliva. Lo dejamos 15 días en maceración, en un lugar alejado de humedad y de contacto directo del sol. Agitamos el frasco cada 5 días y pasado el periodo, filtramos bien. Se aplica sobre la quemadura con ayuda de una gasa o algodón.
-	Fórmula para el hígado, en caso de trastorno hepatobiliar, como hepatitis, hígado perezoso, alergia o intoxicación alimentaria. A partes iguales, caléndula, genciana, boldo, cachurerra menor y menta. Una cucharada sopera rasa de la mezcla por vaso de agua. Macerar durante la noche, dejar,  colar y añadir una pizca de miel de romero para atenuar el sabor amargo de la genciana. Tomar medio vaso en ayunas, dos veces al día.
-	Baños o lavados para cicatrizar heridas, útil en llagas y úlceras de la piel. En cantidades de 20 g caléndula, cola de caballo, espliego y milenrama. Infundimos 50 g de la mezcla en un litro de agua. Dejamos que repose 10 minutos, colamos y lavamos con la infusión las heridas, hasta 4 veces al día, hasta que cicatricen.

La caléndula en la cocina  
Las flores de caléndula se han utilizado como ingrediente de cocina desde la antigua Grecia. Las lígulas (flores externas de la inflorescencia, que recuerdan unos pétalos sin serlo) se machacaban y se empleaban para dar color al arroz, por lo que era conocido como el azafrán de los pobres. Y las flores se han usado también como elemento decorativo en ensaladas y guisos de carne.


Texto: Jordi Cebrián
Publicado en: Cuerpomente
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