Alergias alimentarias
 
ALERGIAS ALIMENTARIAS
Cuando el alimento es el enemigo
Comer es un placer y una necesidad, pero también puede convertirse en un tormento. Ser bien conscientes de qué alimentos nos provocan alergia o intolerancia es un imperativo a tener en cuenta para asegurar nuestro rendimiento deportivo y nuestro bienestar general.


No habrán sido pocas las veces en que un compañero de equipo o rival en el torneo en el que competimos, o nosotros mismos hemos tenido que renunciar a participar en el evento deportivo a causa de un trastorno digestivo de última hora, que nos ha dejado fuera de juego. Los deportistas asiduos, más aún si son profesionales o de élite, se ven obligados a desplazarse de forma continua siguiendo su calendario de competición, muchas veces a países lejanos, a comer de hoteles y a probar alimentos a los que no siempre están acostumbrados. Y en tales situaciones no es de extrañar que se puedan producir problemas a causa de una alergia a un determinado alimento o una intolerancia. Según la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica un 2% de los adultos españoles padecen algún tipo de reacción alérgica a los alimentos, y se cree que en sólo dos décadas está cifra puede incrementarse de forma alarmante, afectando a uno de cada tres europeos. 
Cabe de entrada marcar la diferencia entre ambos conceptos, alergia e intolerancia alimentaria. La primera es una reacción exagerada del sistema inmunitario a la toma de un alimento o a alguno de sus componentes. El organismo ha detectado como nociva esta sustancia y a partir de entonces los anticuerpos reaccionarán en cada ocasión que se ingiera ese alimento o componente liberando histamina, lo que provocará una respuesta inflamatoria más o menos aparente y explosiva. 
La intolerancia alimentaria, por su parte, se produce por la deficiencia o incluso ausencia de determinados enzimas que posibilitan una correcta digestión de tal o cual alimento, como es el caso de la leche o el gluten de los cereales. Suele tener un origen genético, pero también se puede adquirir con el tiempo, y a diferencia de la alergia no afecta al sistema inmunitario. Se calcula que hasta un 60% de los adultos españoles pueden presentar un grado de intolerancia a la lactosa de la leche. 

LOS ALIMENTOS ALERGÉNICOS MÁS FRECUENTES

-	Los huevos: Es una alergia que ya se presenta en la infancia y que puede ser superada con la edad. Los elementos alergénicos son proteínas como la ovoalbumina presentes en la clara. No suelen desaparecer con la cocción.
-	Los pescados y mariscos. Suelen ser reacciones alérgicas muy explosivas, que incluyen anafilaxis –shock- y procesos asmáticos, y que tienden a afectar más a los adultos que a los niños. No sólo no desaparecen con el cocinado, sino que además hay quien sólo le afectan una vez cocinado y no en crudo, aunque lo normal es que sea de ambas maneras.
-	Los frutos secos: Están consideradas entre las peores alergias, por cuanto cuesta mucho vencerlas y de hecho quien las sufre lo suele ser de por vida. Nueces, almendras y avellanas son las más proclives, pero también pistachos e incluso piñones. Es una alergia asociada al polen de estas plantas. Suele desaparecer cuando el fruto es cocinado, aunque no siempre con el simple tostado.
-	La leche de vaca: Se produce por un rechazo a sus proteínas, como la lactosa. Es una alergia muy frecuente en la infancia, pero menos en la edad adulta. Puede provocar diarreas, vómitos y la aparición de urticarias. La sustitución por leche de cabra u oveja no suele funcionar.
-	Los quesos fermentados: Es una reacción similar a la leche, provocada por las proteínas lácteas, por la tiramina y la histamina que contienen.
-	Las legumbres: Son alergias que ya suelen aparecer en la infancia, y que nos acompañan toda la vida, sobre todo en el caso del cacahuete, que es la más severa. En la región mediterránea los casos más frecuentes se dan sin embargo con las lentejas, los garbanzos y las judías secas, pero tienden a reducirse con la edad. Las lentejas provocan algunas alergias por inhalación, al manipularlas.
-	Los cereales: El elemento alergénico de los cereales se encuentra en las proteinas, sobre todo en el gluten, pero no únicamente. El gluten afecta a una de cada cien personas y es una alergia muy asociada a la anafilaxis inducida por el ejercicio físico.
-	La soja. Es también una legumbre, pero que por su creciente consumo, merece una mención aparte. Puede originar una alergia severa, con una reacción similar a la que provocan los ácaros, con la aparición de eccemas y urticarias.
-	Las especias: Pueden originar alergia ya sólo por contacto o por inhalación involuntaria, pero también por ingestión. Suelen originar picor intenso y eccemas. Un caso claro es la mostaza.
-	El chocolate. Es un tipo de alergia rara. Se asocia al proceso de fermentación que sufren las semillas del cacao, y que como toda fermentación, puede potenciar la reacción alergénica y a las aminas que contiene. 
-	Las bebidas fermentadas: Es el caso, aunque raro, del vino y vale lo dicho sobre la reacción que producen los productos fermentados al favorecer el contenido en histamina y potenciar la respuesta alérgica.
-	El tomate, la patata y otras solanáceas: Son alergias más raras, pero se pueden dar y provocar sobre todo eccemas, angioedemas, dermatitis por contacto, rinitis y urticarias.
-	Algunas frutas frescas: Sobre todo fresas, frambuesas, plátanos y papayas, pero también manzanas, peras o albaricoques. Son alergias que originan reacciones en las mucosas de la boca, con la aparición de pruritos y que pueden inducirse sólo por inhalación. Están relacionadas con el polen de estas plantas. En cambio en el caso de los cítricos se relaciona al contacto con la piel.
-	Algunos congelados: Por los conservantes que contienen. 
-	Los aditivos, sulfitos y colorantes: Son mayoría en los alimentos que consumimos, y además de múltiples, son variados y de difícil detección. Algunos colorantes de síntesis, como la tartracina, causan gran número de alergias, con reacciones diversas como ataques asmáticos y aparición de urticarias.  
-	Algunos fármacos: Son efectos secundarios o colaterales de la toma de determinados medicamentos, y pueden dar síntomas muy diversos, desde urticarias y eritemas a vómitos, náuseas y anafilaxis. Es preciso leer cuidadosamente las instrucciones de uso y consultar con el médico.

 REACCIONES EXPLOSIVAS O CASI

La forma de identificar estas alergias es a través de la sintomatología que provocan, que puede variar mucho de una persona a otra, pero que tenderá a ser siempre la misma en esa persona en concreto cuando ingiera el alimento alergénico. En general suelen incluir las siguientes reacciones:

ν	Reacciones del sistema respiratorio:
-	congestión espesa
-	estornudos más o menos explosivos
-	ataques de tos
-	procesos asmáticos, ahogos
-	presencia de pitidos
-	moqueo, mucosidad acuosa

ν	Reacciones cutáneas
-	erupciones, enrojecimiento de la piel
-	urticarias, granos
-	picor intenso (prurito)
-	aparición de eccemas
-	inflamación de la lengua o los labios
-	inflamaciones oculares (párpados, contorno de los ojos)

ν	Reacciones digestivas:
-	cólicos con diarreas
-	náuseas y mareos
-	vómitos
-	dolor abdominal

ν	Reacciones globales:
-	fatiga, debilidad
-	migraña
-	retención de líquidos
-	shock generalizado grave


Se ha observado que la soja, el tomate y los cereales suelen producir sobre todo eccemas; los huevos, los frutos secos y el pescado pueden derivar en procesos asmáticos y en casos extremos, producir un shock; la piel y la pulpa de las frutas frescas suelen desencadenar prurito en la boca y la garganta y las especias, como el curry, eccemas y picor intenso. También se ha probado que la fermentación de los alimentos favorece su contenido en histamina y por tanto potencia la reacción alérgica.


EL VALOR DE PREVENIR

La primera medida, de mero sentido común, es evitar aquellos alimentos que provocan alergia, si ha sido posible identificarlos o bien disminuir su consumo. Antes de adquirir un alimento envasado, leer con atención las etiquetas para detectar algún componente que pueda resultarnos nocivo o sospechoso de provocarnos alergia. Y si somos propensos a padecer alergias, cuando estamos de viaje o cuando vamos de restaurante, también en las concentraciones deportivas, es preciso preguntar al camarero sobre los ingredientes utilizados en el menú y los métodos de cocción. Y ante la duda, mejor elegir alimentos sencillos, cocinados a la parrilla, o incluso, llevarlos preparados de casa.

LA ALERGIA Y EL DEPORTE

En ocasiones la alergia a un determinado alimento no se produce de forma inmediata y puede aparecer cuando se ha iniciado la práctica deportiva, que en cierta manera puede inducirla. Cuando esta reacción alérgica es aguda y afecta a muchos órganos del cuerpo al tiempo se habla de anafilaxia, pudiendo dar lugar a problemas respiratorios y cardiovasculares severos. La anafilaxia inducida por el ejercicio físico afecta a algunos deportistas profesionales que son alérgicos a determinados alimentos, sobre todo frutas y verduras frescas. Los síntomas más usuales son la aparición de picor intenso en las palmas de las manos y los pies, sensaciones de mareo y ahogo. Ya ante la aparición del primer síntoma se debe interrumpir el ejercicio físico y buscar asistencia médica. 


ALGUNOS TRATAMIENTOS CLÍNICOS

Existen tests, a partir de una extracción de sangre, que reproducen el aparato digestivo de la persona alérgica, y tratan de detectar los componentes alimentarios que pueden generar la alergia, a fin de establecer una dieta adecuada para el paciente. En los últimos años se ha ensayado la inmunoterapia a través de vacunas antialérgicas de mayor o menor eficacia y por vía sublingual, que pretenden acostumbrar al organismo al alergeno para así disminuir sus efectos reactivos. Pero el tratamiento más utilizado es la prescripción de antihistamínicos como el cromoglicato de sodio, broncodilatadores beta adrenérgicos y corticoides para reducir los síntomas y ciertas terapias de choque como inyectables de adrenalina, para todo lo cual la supervisión médica es obligada. 

AYUDAS EN LA NATURALEZA

La llamada medicina natural aporta sus ayudas, para lo cual es igualmente imprescindible contar con un buen asesoramiento. Algunas posibilidades son:

-	Las plantas medicinales:
ν	Equinácea, en tintura o cápsulas, para aumentar las defensas del sistema inmunitario y para aliviar la rinitis y la bronquitis
ν	Llantén mayor, gordolobo y brotes de pino silvestre, aplicados en infusión e inhalaciones, para disminuir los síntomas respiratorios (tos, congestión, rinitis)
ν	Agrimonia, regaliz y malvavisco para combatir la inflamación de la mucosa intestinal y evitar las diarreas y las náuseas.
ν	Reishi en polvos para frenar los procesos alérgicos
ν	Aceite de onagra, para reducir la sintomatolgía general, en perlas de gelatina para uso interno y externo
ν	Caléndula en pomada o helenio en compresas para aliviar las urticarias, los eccemas y el prurito

-	Recursos dietéticos:
ν	Quercitina en suplemento para disminuir la inflamación asociada a la histamina
ν	Suplementos de vitamina C y A


Más información en:

-Las alergias y su tratamiento J. Fitzgibbon. Ed. Paidós
-Las alergias. François-Bertrand Michel, Jean Bousquet. Ed. Salvat
-en la web: www.seaic.es/ sociedad española de alergología
www.aepnaa.org Asociación española de alérgicos a alimentos y al látex.
www.zonadiet.com/salud/alergia-alimentaria.htm


Texto: Jordi Cebrián
Publicado en: Urban Fit





 
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