Abedul
 
Abedul, el árbol nefrítico de Europa
Las hojas y la savia de este hermoso árbol de montaña nos aportan algunos de los mejores remedios de herbolario para cuidar del riñón y para librarnos de las toxinas que amenazan nuestra salud


Junto con el roble, el pino silvestre, el olivo y el sauce blanco, el abedul es el árbol europeo con mayores aplicaciones terapéuticas. 
Los abedules son árboles de montaña, que forman bosques claros o prosperan en terrenos afectados por aludes y corrimientos de tierra. En Europa contamos con dos especies, el abedul pubescente Betula alba o pubescens, que en nuestro país se extiende sobre todo por el noroeste y el abedul común Betula pendula, presente en los Pirineos y montañas del sistema central y bético. Ambos son árboles esbeltos, de ramas colgantes, sobre todo en la especie pendula, y llamativa corteza de color blanco, marcada de parches negros en la especie común. Las hojas son triangulares, algo más redondeadas y pilosas en la especie alba, con los márgenes aserrados. Flores en amentos colgantes y frutos elípticos, alados, para facilitar la dispersión de las semillas. Otra característica de los abedules es el movimiento de vibración de sus hojas al menor soplo de aire, y que brinda un bello efecto visual sobre todo en otoño, cuando las hojas adquieren espectaculares tonos dorados.
Los abedules están muy ligados a las viejas tradiciones europeas. Se los conocía por las damas del bosque, y los druidas centroeuropeos utilizaban las ramas jóvenes a modo de varitas para alejar los malos espíritus de la región y recogían la savia para elaborar licores con los que se celebraba la llegada del verano. El abedul para estos druidas representaba la inmortalidad del alma. Se cree que la denominación genérica de Betula puede proceder de un vocablo celta. 

También el abedul ha tenido un papel preponderante en las tradiciones y las epopeyas de los primeros exploradores blancos en las montañas del norte de Norteamérica, como supo reflejar de forma inigualable Jack London. En su angustioso relato “To Built a Fire”  (Encender una hoguera) explica como un solitario explorador perdido se las apaña para escapar de una muerte segura por congelación en un gélido paisaje nevado del Yukon utilizando corteza de abedul para calentarse.

Lo cierto es que el abedul se ha usado extensamente como remedio curativo. En la Edad Media se valoraban mucho sus virtudes diuréticas y su capacidad para eliminar las arenillas del riñón, y por ello ya entonces, como cuenta Font de Quer, se declaró el árbol nefrítico de Europa. En las Highland escocesas se empleaba la savia para tratar las dolencias del hígado y en Escandinavia era costumbre que la gente se golpeara  con las ramillas brazos y piernas para activar la circulación sanguínea. 

Con fines medicinales del abedul se aprovechan especialmente las hojas Betulae Folium, pero también las yemas, la corteza y la savia de ambas especies o incluso de especies afines del Canadá, pero también la ceniza. Contiene taninos, flavonoides, sales potásicas y aceite esencial con ácido betulínico y betulinol. 

El abedul destaca ante todo por sus virtudes diuréticas y como uno de los mejores antisépticos urinarios que nos brinda la naturaleza. Está indicado en caso de infecciones urinarias como la cistitis y la uretritis, en infecciones renales y como medio natural para favorecer el aumento del volumen de la orina. Es muy útil cuando existe retención de líquidos, edemas y dificultades para orinar u oliguria. Como excelente planta depurativa, contribuye a eliminar las piedras del riñón y a prevenir que se formen de nuevo, y estimula la pérdida de toxinas, ácido úrico y urea por la orina. Es un diurético adecuado para personas hipertensas.

Como antiinflamatorio y analgésico además de aliviar en parte el dolor en caso de cólicos nefríticos, disminuye la inflamación y atenúa el dolor en ataques de gota, procesos reumáticos como la artrosis y la artritis y en caso de lesiones como la bursitis en cadera, rodilla u hombro, contracturas musculares, las tendinitis y la fibrositis, una inflamación reumática de los tejidos blandos como la masa muscular que suele afectar sobre todo a mujeres maduras. 

Ayuda a bajar la fiebre y por ello se indica en estados febriles puntuales y procesos gripales, alivia la sensación de trancazo y las molestias musculares que acompañan muchas veces a la gripe, y calma el dolor de cabeza.
 Los remedios con extracto de corteza se indican en caso de diarrea por su alto poder astringente y antidiarreico.
Y en usos externos, el abedul se indica como astringente y cicatrizante sobre heridas cutáneas, eccemas y forúnculos, asi como en caso de vulvovaginitis, inflamación del cuello uterino o cervicitis, y en loción para frenar la caída del cabello.

FORMAS DE APLICACIÓN
En los herbolarios encontramos el abedul en forma de 
-Planta seca (las hojas, Betula folium), para infusión, 40 g por litro, a tomar tres tazas diarias. Como la hoja de abedul resulta muy amarga, es aconsejable combinarla con otras plantas que minimicen en parte ese amargor.
-Corteza o yemas para aplicar en decocción como astringente y febrífugo, tres tazas diarias, en ayunas.
-El extracto líquido, 30 gotas tres veces al día
-El jarabe, hasta 3 cucharadas soperas diarias
-En comprimidos, muchas veces combinado con cola de caballo, grama y vellosilla, para 2-3 tomas diarias.
-La savia de abedul, diluida en infusión o en zumo de frutas o agua, hasta 3 cucharadas diarias, preferentemente para curas de ayuno y litiasis renal.
-Cataplasmas de hojas frescas y trituradas para el dolor de gota.


REMEDIOS CON ABEDUL

Infusión para el ácido úrico:
Ingredientes: Hojas  de abedul, lespedeza, hojas de coronilla de fraile y de fresno, más anís estrellado. Una cucharada sopera de la mezcla por taza de agua.
Preparación: Hervir 2 minutos, dejar en reposo y colar.
Cuando tomarlo: 2-3 tazas al día, en ayunas

Infusión depurativa; para eliminar toxinas por la orina
Ingredientes: Abedul, cola de caballo, diente de león, bardana y anís estrellado. 40 gramos de l mezcla a partes iguales por litro de agua.
Preparación: Hervir unos 5 minutos, dejar que repose otros diez y colar bien.
Cuando tomarlo: Se puede tomar a pequeñas dosis durante toda la jornada. 

Infusión para la hipertensión:
Ingredientes: Abedul, grama, barbas de maíz y cola de caballo, a partes iguales.
Preparación: Hervir 2 minutos cuatro cucharadas soperas de la mezcla por litro de agua. Mantener en reposo 8-10 minutos y colar.
Cuando tomarlo: Como la anterior, se puede beber a lo largo del día, o bien 2 tazas al día, tras las comidas.

Tisana antiinflamatoria, para aliviar dolores reumáticos y contracturas musculares:
Ingredientes: Abedul, hojas de fresno, raíz de harpagofito, sumidades de ulmaria y anís verde.
Preparación: 20 g por planta. Disponemos una cucharada sopera de la mezcla por taza de agua. Se deja en infusión diez minutos y se filtra bien.
Cuando tomarlo: Tres tazas al día, acompañado de una ingesta generosa de agua.

Infusión antimigrañosa:
Ingredientes: Abedul, melisa, tilo, romero y sauce blanco
Preparación: Una cucharada sopera de la mezcla por vaso de agua. Hervir 5 minutos, dejar diez en reposo y colar.
Cuando tomarlo: Tres tomas al día, en ayunas, mientras dure la crisis.

Champú para el cabello, para frenar su caída:
Ingredientes: Extractos líquidos de abedul y malvavisco, aceite de cada y aceite de rosa mosqueta, lanolina y vitamina E como conservante.
Preparación: Se mezclan 2-3 gramos de cada componente, con 0,1 gramo de lanolina y vitamina E, más 100 gramos de jabón puro o detergente sulfonado aniónico.
Cómo se aplica: Dos o tres veces por semana, friccionando el cabello con suavidad. Una alternativa es la decocción de la corteza de abedul, aplicada en forma de loción.

PRECAUCIONES
Los extractos concentrados de abedul, por la presencia de salicilatos, deben ser tomados con moderación o incluso evitados por personas que sigan tratamientos anticoagulantes o hemostáticos o que hayan sufrido hemorragias activas de forma reciente.
Las personas hipertensas deberían consultar al médico si toman medicación, antes de tomar abedul como diurético, a fin de prevenir posibles descompensaciones en su tensión.


SAVIA DE ABEDUL (recuadro)
La mayor parte de los productos de savia de abedul proceden de Escandinavia o del Canadá, donde ha existido una mayor tradición. La savia se obtiene practicando una pequeña herida en la corteza del árbol, para recoger ese jugo viscoso y dulzón, del que en el mejor de los casos se pueden llegar a obtener hasta 5 litros por árbol. La cosecha debe hacerse en el momento adecuado según cada especie, a finales del invierno. Tras la cosecha, se debe sellar la herida para evitar que el árbol no se vea afectado por parásitos.
La savia de abedul contiene muy escasas calorías, pero aporta hidratos de carbono, sales minerales y ácidos grasos. Se utiliza como depurativo natural, para favorecer la expulsión de toxinas, para reponerse tras un empache o intoxicación alimentaria, para ayudar a eliminar las arenillas del riñón y sobre todo en curas de ayuno para control el peso corporal. En Rusia se toma como tónico reconstituyente y como antiséptico e antiinflamatorio.


CENIZA DE ABEDUL  recuadro
El uso de la ceniza de las ramas y tronco de abedul quemado se ha venido utilizando en Laponia desde la antigüedad como remedio a mano para enfrentarse a las dolencias que les afectaban a los lapones como reumatismos, dolores musculares y trastornos digestivos. 
Hoy día se están analizando a nivel científico las posibilidades terapéuticas del uso regular de ceniza de abedul para aliviar el dolor por ataques de gota y otras dolencias reumáticas, asi como para aliviar la acidez estomacal, por la apreciable alcalinidad que contiene.

Texto: Jordi Cebrián
Asesora: Josep María Teixé, herborista de “El Manantial de Salud”
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